Uno de los fundadores de Google, Sergey Brin, ha establecido en Mountain View un centro de respuesta rápida, reuniendo a los ingenieros clave de la compañía. Su objetivo es romper la burocracia interna, acelerar el trabajo en el modelo insignia Gemini y devolver a Google la iniciativa en la competencia de IA con OpenAI.
Esto ocurre en medio de importantes cambios de personal. Demis Hassabis, quien dirigía Google DeepMind, pasó a ser el científico jefe de Alphabet, y su puesto lo asumió Koray Kavukcuoglu. Jeff Dean dejó la empresa tras 27 años; Brin personalmente cerró su proyecto de integración de modelos en chips.
El propio cofundador de Google no se limita al papel de administrador: se ha sumergido en los aspectos técnicos de Gemini, participando en discusiones sobre el tamaño de los modelos, los plazos de lanzamiento y la arquitectura del código. Para entrenar la IA, propuso implementar un software que rastreara el trabajo de los programadores de Google en tiempo real. Brin también dejó claro a los empleados que una semana laboral de 60 horas es el umbral óptimo para una alta productividad. Describe su estilo de gestión como “provocador”: rompe procesos establecidos y obliga a los equipos a avanzar. Ya había dicho antes que “60 horas a la semana es el punto óptimo de productividad”.
El enfoque estratégico de Brin es la IA general y los algoritmos de auto-mejora recursiva, donde la red neuronal se perfecciona a sí misma. Responde a la demanda del mercado, que espera que la próxima versión de Gemini sea un gran avance. Los ingenieros de Google, por su parte, creen que solo una persona de su nivel puede devolver el liderazgo a la empresa.
Paralelamente, Google planea invertir en la startup Discovery Loop, fundada por Jeff Dean, Sanjay Ghemawat, Oriol Vinyals y Quoc Le.
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